Recetario
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martes, 19 de diciembre de 2006
La sociedad y yo
Insomnio
Dámaso Alonso
Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres
(según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo
en este nicho en que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar
a los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando
como el perro enfurecido, fluyendo como la leche
de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole
por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en
esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día, las
tristes azucenas letales de tus noches?
miércoles, 13 de diciembre de 2006
El Gato
martes, 5 de diciembre de 2006
Trabajo y tedio
Friedrich Nietzsche - que no probó el bourbon.
Ça voulait dir on est hereux?
Parece que cada inicio de siglo - desde hace uno - surge una nueva revolución pseudo-bohemia que azota a nuestra inteligente juventud e inquieta mentes y corazones, crea nuevos cortes de pelo y hace que la pana vuelva a estar de moda. ¿Quien puede considerar bohemios a los gafapastas que lo proclaman? La vida del auténtico bohemio está mucho más allá de la vida en Montmartre y cierta libertad para hacer lo que quiera. El bohemio es un ser castigado que decide refugiar su arte y su intelecto en un anacoretismo elitista casi cómico. Esto incluye asumir indudablemente todas las consecuencias de sus actos hasta el extremo. Mejor no comer durante un día entero que no componer una poesía; mejor dormir en la calle que tener que depender del capital - con perdón - de la burguesía imperante. Por desgracia la mayoría de los que nos proclamamos bohemios no cumplimos casi ninguna de esas características. Tan sólo tenemos la posibilidad y ánimos de escribir algún que otro texto, alguna que otra poesía, de vez en cuando, y con eso ya compartimos rango con don Toulouse.
Pero es que es tan complicado ser bohemio en esta sociedad, señora...
Don Vitto